Filed under: Lo que Ocluck dice
El molesto sonido del despertador no cesaba. Donnie Hart abrió los ojos, con lentitud, pero fue incapaz de abrirlos completamente. Cuando estaba dispuesto a incorporarse y silenciar el aparato, éste dejó de sonar. Donnie sonrió para sus adentros mientras se acomodaba entre las sábanas; aún no era la hora de levantarse. Ésa era su primera toma de contacto con el mundo fuera de sus sueños.
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Margaret Hart preparaba zumo de naranja en el exprimidor. Una vez que la cantidad de líquido que creyó conveniente se vertió en el vaso, se lo llevó a su hija, Lucy. La niña, de cinco años, sonrió mientras miraba el anaranjado líquido mostrando sus marcados hoyuelos.
-Quita el periódico de la mesa para desayunar -le espetó a su hija.
Lucy lo hizo a un lado, no sin antes echarle un último vistazo a la página en la que se había quedado leyendo.
-Mamá , ¿qué pone aquí? -preguntó señalando una palabra con su menudo y regordete dedo.
Margaret se acercó a leer la palabra a la que se refería. Inmediatamente cogió el periódico. La noticia, que abarcaba toda la página, reflejaba las consecuencias de un atraco el día anterior en el que había muerto un rehén; un inocente anciano.
-No deberías leer el periódico. Eres muy pequeña aún y no entenderías la mayoría de cosas que pone ni mucho menos lo que quieren decir en realidad. ¿Por qué no pintas? Eso lo haces muy bien. Además, ¿le has hecho ya algo a Donnie para su cumple?
Lucy puso cara de sorpresa: los ojos como platos y la boca en forma de o.
-¡Se me ha olvidado! -exclamó tapándose la boca con su mano.
Un pitido comenzó a sonar, proveniente del piso de arriba. Margaret puso los ojos en blanco:
-¡Vaya hermano que tienes! Me tiene frita con tanto despertador…
-Es un pesado -secundó la niña cuando había terminado de darle un gran sorbo al zumo-. Por su culpa me he despertado.
Margaret le dedicó una sonrisa mientras le acariciaba la cabellera. Acto seguido, retiró el vaso, que ya estaba vacío y lo llevó al fregadero. Puso unas rebanadas de pan en la tostadora y la puso en marcha. Coincidiendo con el sonido de encendido, la puerta trasera de la casa, que se encontraba en la cocina, se había abierto.
Bobby Hart entró despacio y cerró la puerta. Lucy se bajó de un salto de la silla y fue a darle un abrazo. Bobby se puso de cuclillas para recibirlo.
-¡Papá! -exclamó llena de alegría.
-¿Qué tal pequeñita? -le preguntó sacudiendo su melena de color cobalto.
-Bien, pero mamá y yo estábamos preocupadas porque no has aparecido en toda la noche -se cruzó de brazos y le miró inquisitiva-. ¿Dónde has estado?
Bobby rió y miró a Margaret, que se dedicaba a secar un plato con un paño ignorando, o al menos aparentemente, la conversación que estaba teniendo con la hija de ambos.
-¡Me has pillado! Sí, trabajo para el gobierno. Atrapando monstruos -acto seguido la elevó en el aire y empezó a zarandearla mientras emitía una especie de ruido y su hija estallaba en carcajadas.
-Lucy -dijo Margaret-, ven a comerte las tostadas. Papá y yo tenemos que hablar.
Lucy se desprendió de su padre y se fue a sentar a la mesa. Su madre puso un plato con dos tostadas delante de ella y un bote de mermelada que abrió y en el cual introdujo un pequeño cuchillo.
-No te pringues -le advirtió y acto seguido salió con su marido de la cocina.
Lucy sabía lo que eso significaba. ……………………………………………………………………………………………………………………………………
El móvil de Donnie comenzó a vibrar en su calcetín, acompañado de un ensordecedor pitido. Por desgracia, esa era su última alarma y no podía evadirse más. Aún perezoso, se incorporó y se desprendió del aparato, dejándolo en su mesilla de noche.
Se levantó y salió de su habitación. Tras recorrer la pequeña distancia que le separaba del baño, se introdujo en él y se miró al espejo: su pelo corto y moreno estaba alborotado y sus ojos de color avellana no eran más que dos finas rayas en su cara. Sin pensarlo mucho encendió el grifo y se enjuagó con el agua fría. Tras secarse con la toalla, se encaminó de nuevo al cuarto. En cuestión de segundos salió ya con la ropa que llevaría al instituto puesta y encaminándose, de nuevo, al baño.
Cuando bajó a la cocina su hermana miraba una tostada, ya mordida, sin muchas ganas de comérsela.
-¿Qué pasa? -le preguntó Donnie-. ¿Ya no comes tostadas tampoco, canija?El sonido de cristales rotos respondió a su pregunta.
-Genial, ya estamos otra vez… -murmuró Donnie mientras se servía cereales en un cuenco y a continuación los bañaba en leche.
Se empezaron a oír fuertes gritos, provinientes de sus padres, por lo que Donnie se vio obligado a intervenir.
-Tápate los oídos -le dijo a su Lucy.Justo cuando ella lo hacía se empezaron a oír, con nitidez, agresivos insultos.
-¡Qué buena manera de comenzar el día! -ironizó Donnie sentándose a la mesa, al lado de su hermana.
-¿Puedo destaparme ya los oídos? -le preguntó Lucy, quien mantenía sus manos fuertemente pegadas contra sus orejas, pasado un rato.
Donnie escuchó con atención:
-¡Maldito cabrón! ¡Cerdo egoísta! -gritaba su madre.
Donnie la miró y negó con la cabeza. Lucy suspiró profundamente.; se levantó y se fue. Pasado un rato regresó con un folio y unas pinturas.
-Bien hecho -le dijo Donnie.-Es por tu cumpleaños, hermanito.
Donnie la miró sonriente mientras ella empezaba a pintar con la lengua fuera.
-Me conformaría con un beso.
Su hermana se giró hacia él con un gesto de disgusto.-No pienso regalarte solo eso -le dijo y a continuación, siguió pintando.
Donnie rió y también él siguió con su desayuno.
Pasado un rato, Margaret entró en la cocina.
-Feliz cumpleaños -le dijo a Donnie, de manera desganada, plantándole un beso en la frente.Su padre entró a continuación. Margaret se desplazó hasta el fregadero y comenzó a colocar la loza que ya se había secado.
-¡Felicidades! -exclamó su padre de manera triunfal.
Bobby le dio un fuerte abrazo a su hijo y a continuación sacó algo de su bolsillo. Donnie no lo pudo identificar bien hasta que su padre lo lanzó y él lo cogió al vuelo.
-¿Unas llaves? -preguntó extrañado. Acto seguido miró a su padre con cara de incredulidad y le dio un fuerte abrazo.
-Ya tienes todo lo necesario menos el vehículo. ¿Pensabas que tu viejo se iba a olvidar de ese hecho? Disfruta los dieciséis años.
Donnie, que no daba crédito, salió, acompañado de su padre y hermana al exterior donde le esperaba un flamante descapotable de color negro metalizado.
-Te diría que dieras una vuelta en él, pero creo que tienes el tiempo justo y el aparcamiento del instituto te está esperando -le dijo dedicándole una amplia sonrisa.
Donnie le dio otro abrazo y entró con rapidez en la casa.
-Para mi cumpleaños yo lo quiero en color rosa -dijo Lucy provocando la carcajada de su padre.
-Te lo daría antes de tu cumpleaños a cambio de un beso.
-No pienso darte un beso para que me compres nada. En los cumpleaños se dan regalos -dijo, con tono despechado, encaminándose a la entrada de la casa.
-¡Pero aún no es tu cumpleaños! -le gritó Bobby divertido.
-Lo será -replicó ella desapareciendo en el interior de la casa.
Donnie bajó las escaleras a grandes zancadas, con la mochila colgando a su espalda y fue a la cocina.
-¡Me voy volando! -le anunció a su madre.
Tras darle un beso, Margaret le miró:
-Donnie, esta noche dormimos en casa de la abuela.
-¿Qué? ¿Por qué? -preguntó Donnie exaltado.
-No es el momento para dar explicaciones. Simplemente hazlo.
Donnie suspiró profundamente y salió de la cocina bajo la atenta mirada de su madre. En sus pensamientos, Margaret comprendía que su hijo había dejado de ser un niño. Sabía el arco de posibilidades que se mostraban ante él y esperaba que su hijo tuviera la suficiente cabeza para escoger correctamente.
Tras despedirse de su padre, con un nuevo abrazo, se montó en su nuevo coche y lo arrancó. Al volante de aquel vehículo se sentía plenamente feliz. Veía un nuevo camino de oportunidades ante él. Oportunidades que no estaría dispuesto a dejar escapar…
2 Comments so far
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wauuu!
has conseguido engancharmeee!
para cuando el proximo?
Comment by nocheslargas* March 22, 2008 @ 10:02 pmJjaja coming SooN SooN
Silpa rules!
1 saludete! ^
Comment by nicktime March 23, 2008 @ 12:15 am